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Caer está permitido. ¡Levantarse es obligatorio!

(Proverbio ruso)

Este es el resultado de la encuesta realizada por la firma Lovetts.

Preguntadas las empresas por identificar los problemas más importantes que padecían en estos momentos de crisis generalizada los resultados han sido muy claros.

Tres problemas han sido destacados del resto con la valoración de “importante o muy importante:

  • Caída de la demanda                                63%
  • Incerteza económica                                58%
  • Competencia en precios                          56%

Los mercados se han contraído, como es lógico, y no es de extrañar que la reacción de las empresas haya sido reducir precios para estimular la demanda.

El efecto negativo es que se reducen los márgenes. Si las empresas venden menos y con menos margen la situación se torna muy, pero que muy, delicada.

Seguir por esa vía conlleva fácilmente a entrar en pérdidas y la espiral negativa puede llevar a la disolución de la empresa.

¿Qué hacer? Concentrarse en el cashflow y pensar estrategias para remontar en ventas. Nuevos mercados en expansión. Nuevos productos que dejen atrás los actuales, los de la empresa y los de la competencia. Repensar el modelo de negocio.

En definitiva, replantearse la empresa y su modelo poniendo atención en lo que piden actualmente los consumidores y ser los primeros en dárselo.

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En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento.

Albert Einstein

Crisis ¿qué crisis? Ésta es una pregunta recurrente desde que el grupo Supertramp sacó al mercado su conocido LP con el mismo título. Lo difícil es la respuesta, y  a muchas de las Pymes les es difícil analizarla y contestar adecuadamente. Para muchas empresas, la crisis es de demanda; motivada por la reducción drástica de la financiación a las familias.

El efecto es que la mayoría de empresas y empresarios están en estado de shock. No saben bien qué hacer y les cuesta reaccionar.

Por otra parte, el entorno está cambiando aceleradamente. Las nuevas tecnologías están revolucionando el mundo, especialmente en los hábitos de compra. El cliente de toda la vida se nos está diluyendo de entre las manos ya que tiene más información, dispone de una oferta más amplia y más enfocada a sus gustos y necesidades y mayor comodidad para comprar.

La solución no es fácil, pero hay que ponerse manos a la obra. En estas ocasiones hay que tener muy claro que o te adaptas y cambias o te extinguirás. Ya lo expuso Charles Darwing en su Teoría de la evolución de las especies.

El asunto hay que abordarlo con “inteligencia”, toda la que exista en la empresa, y plantearse claramente hacia dónde hay que ir. No es solamente plantearse la estrategia de la empresa, hay que plantearse, incluso, el modelo de negocio. El nuevo entorno tecnológico ofrece muchas palancas de cambio al modelo actual y hay que indagar a fondo cómo podemos sacarle el máximo partido.

Estos planteamientos llevan tiempo y mucha reflexión. En consecuencia, cuanto antes empecemos a reflexionar sobre ello mejor.

De resultas de esta crisis, al igual que en todas las anteriores, sólo habrá dos tipos de empresas: las camaleónicas, que habrán sabido cambiar y adaptarse , y las que habrán ido menguando hasta, tal vez, desaparecer.

Visto lo visto, mejor cambiar.

Siempre que sea posible tome medidas preventivas antes que tener que tomar medidas reactivas.

(Andrew Hawker. “Twelve rules of thumb for managers)

 

Hace poco tiempo nos contactó un pequeño empresario con un problema que actualmente, y en época de crisis, en donde la picaresca parece haber resurgido, viene siendo común en las relaciones comerciales: le habían prometido un servicio que a la hora de la verdad brillaba por su ausencia.

Este empresario había sido captado por una sociedad “Y” que, a cambio de una cuota mensual, le había prometido que el nombre de su empresa aparecería mejor posicionado en Internet. Así se le ofreció un contrato de servicios por el que a lo largo de un espacio de tiempo y a cambio de un precio, su empresa iba a disfrutar de una mejor posición en Internet y, en teoría , iba a acceder a un mayor número potencial de clientes. (Es un dato contrastado el hecho de que cuando se inicia una búsqueda en Internet, quien está realmente interesado, suele quedarse con los nombres de las empresas que aparecen posicionadas en los primeros lugares. Difícilmente se alcanzará una tercera o cuarta página.)

Pese a las buenas intenciones del empresario, cuyo único objetivo era abrirse al mundo virtual y pese a contratar los servicios de una empresa especializada (así se vendía la  sociedad “Y)” , la realidad iba a ser bien distinta.

En efecto, el nombre de la empresa de nuestro cliente, tras la contratación de los servicios de la “empresa especializada”, no aparecía en las primeras páginas de respuesta sino ni más allá de la página decimo-octava, o lo que es lo mismo, en peor posicionamiento que si no se hubiese contratado ningún servicio externo.

Y es ahí cuando empiezan los problemas ¿Qué hacemos ante una situación de incumplimiento contractual? La respuesta, aunque obvia (resolver el contrato de servicios) no deja de crear en nuestro pequeño cliente gastos y molestias que hubiesen podido evitarse.

Veamos cual es la solución. Lo primero que se debe hacer, como decimos, es dar por resuelto el contrato de servicios mediante el consabido burofax comunicando la resolución unilateral del contrato por no ofrecer el servicio contratado. Acto seguido lo lógico es dejar de pagar las cuotas que mensualmente que ese proveedor ha ido  girando (solicitar incluso el retorno de las ya pagadas) y esperar que la respuesta de la empresa de servicios nos sea favorable a la resolución contractual, ya que en caso contrario nos veríamos abocados a un pleito, con los costes que dicho trámite judicial acostumbra a acarrear .

En definitiva, a fin de evitar problemas, y sobre todo gastos innecesarios, nunca estará de más el que previamente a adquirir obligaciones contractuales de cualquier índole revisemos que se nos garantice, dentro de unos márgenes razonables, el resultado que pretendemos obtener y sobre todo si dicho resultado es el deseado por nuestra empresa para obtener los frutos del negocio que pretendemos potenciar.

Tu puedes decidir ir solo al Everest pero necesitarás de tu equipo, y de tu sherpa, para alcanzar la cima.

F. Xin / 2012

 

Nuestra empresa.

En el mundo globalizado e interconectado en el que nos movemos, las micro, pequeñas y medianas empresas pueden llegar a tener, y de hecho tienen, los mismos problemas que las grandes corporaciones. La diferencia está en su escala y en los recursos disponibles para hacerles frente.

Por otra parte la crisis económica, que nos acompaña desde el año 2007, ha puesto de manifiesto la necesidad de abordar cambios en los modelos productivos. Los problemas de financiación, de eficiencia y de competitividad en el tejido empresarial, y en particular en las micro empresas y en las PYMEs, ponen en peligro su capacidad de crecimiento, incluso de subsistencia, que se ve necesitada de (profundos) cambios en la estrategia, la organización y la gestión de la información, las prácticas de producción y comercialización de productos y servicios.

Para ayudar a estas empresas a superar esos escollos, a adaptar sus organizaciones a los nuevos retos que el siglo XXI nos plantea y acompañarlas en su camino hacia el éxito, nuestra empresa pone a su disposición un equipo pluridisciplinar y experimentado que proporciona a cada cliente un servicio flexible y personalizado, adaptado a sus necesidades específicas.

Nuestro blog.

Nuestro blog es una ventana de opinión e información a través de la cual ofreceremos nuestra contribución al desarrollo y crecimiento del tejido empresarial que forman las micro, pequeñas y medianas empresas.