Ninguna empresa se encuentra completamente exenta de riesgo. El riesgo aparece desde el instante mismo en el que el emprendedor decide materializar una idea de negocio y no desaparece hasta el final de la empresa.

George Westerman & Richard Hunter

(Prólogo del libro “IT Risks: Turning Business Threats into Competitive Advantage)

Los riesgos a los que se enfrenta una empresa y sus operaciones son el resultado de factores tanto internos como externos a ella y los podemos agrupar según los distintos ámbitos en los que la empresa se mueve. Es decir, si tomamos por ejemplo el ámbito financiero encontraremos factores externos (tipos de interés, tipos de cambio, crédito, etc.) y factores internos como lo es la  liquidez. En el ámbito de la estrategia, la competencia, los cambios en la industria o los cambios en los clientes se encuentran entre los factores externos. Mientras que nuestro capital intelectual o las decisiones en I+D representan factores internos. De la misma forma, en el ámbito operativo nos encontraremos con factores externos como la regulación a la que estemos sometidos o factores internos como la cadena de suministros o los sistemas de información.

Todo ello hace prever que la gestión de riesgos deberá ser componente importante de la gestión estratégica de cualquier organización. Representará el proceso por el que la empresa trata los riesgos relacionados con sus actividades, con el fin de obtener un beneficio sostenido en cada una de ellas así como en el conjunto de todas ellas.

La gestión de riesgos debe ser un proceso dinámico, continuo y en constante desarrollo que se lleve a cabo en la formulación y en la aplicación de la estrategia empresarial. Esa gestión debe tratar de forma metódica todos los riesgos que rodeen las actividades pasadas, presentes y, sobre todo, las futuras de la empresa. Dado que el entorno en el que la empresa se mueve está sometido a un cambio continuo.

La gestión de riesgos debe estar integrada en la cultura de la empresa con una política y un programa impulsados y dirigidos desde el más alto nivel. Se trata de convertir la estrategia en objetivos tácticos y operacionales, asignando responsabilidades a todos los niveles siendo cada miembro el responsable de la gestión de riesgos de su parcela de trabajo. El riesgo y su gestión deben entrar a formar parte del lenguaje, del léxico, de la comunicación dentro de la empresa.

 


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