Archivos para el mes de: mayo, 2012

En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento.

Albert Einstein

Crisis ¿qué crisis? Ésta es una pregunta recurrente desde que el grupo Supertramp sacó al mercado su conocido LP con el mismo título. Lo difícil es la respuesta, y  a muchas de las Pymes les es difícil analizarla y contestar adecuadamente. Para muchas empresas, la crisis es de demanda; motivada por la reducción drástica de la financiación a las familias.

El efecto es que la mayoría de empresas y empresarios están en estado de shock. No saben bien qué hacer y les cuesta reaccionar.

Por otra parte, el entorno está cambiando aceleradamente. Las nuevas tecnologías están revolucionando el mundo, especialmente en los hábitos de compra. El cliente de toda la vida se nos está diluyendo de entre las manos ya que tiene más información, dispone de una oferta más amplia y más enfocada a sus gustos y necesidades y mayor comodidad para comprar.

La solución no es fácil, pero hay que ponerse manos a la obra. En estas ocasiones hay que tener muy claro que o te adaptas y cambias o te extinguirás. Ya lo expuso Charles Darwing en su Teoría de la evolución de las especies.

El asunto hay que abordarlo con “inteligencia”, toda la que exista en la empresa, y plantearse claramente hacia dónde hay que ir. No es solamente plantearse la estrategia de la empresa, hay que plantearse, incluso, el modelo de negocio. El nuevo entorno tecnológico ofrece muchas palancas de cambio al modelo actual y hay que indagar a fondo cómo podemos sacarle el máximo partido.

Estos planteamientos llevan tiempo y mucha reflexión. En consecuencia, cuanto antes empecemos a reflexionar sobre ello mejor.

De resultas de esta crisis, al igual que en todas las anteriores, sólo habrá dos tipos de empresas: las camaleónicas, que habrán sabido cambiar y adaptarse , y las que habrán ido menguando hasta, tal vez, desaparecer.

Visto lo visto, mejor cambiar.

Anuncios

A pesar de la apacible apariencia de nuestra empresa, podemos estar seguros de que la probabilidad de que acontezca una contingencia es una probabilidad no nula.

F.Xin/2011

Poner en marcha una empresa, iniciar un nuevo proyecto interno o el lanzamiento de un nuevo producto, lleva asociado el hecho de afrontar un conjunto de riesgos que son inherentes a esa actividad de emprender con el objetivo de ofrecer nuevos productos o servicios al mercado potencial al cual nos dirigimos.

Podemos convenir en que, por ejemplo, un nuevo proyecto implica la realización de un cierto número de tareas interrelacionas que tienen como finalidad el producir un resultado, bien sea producto o servicio, determinado. La gestión de riesgos asociados al proyecto consiste en analizar su planificación, evaluar sus costes asociados frente a los hipotéticos retornos, así como analizar la calidad del producto, o servicio, final, entre muchas otras actividades.

Centrémonos en las micro, pequeñas y medianas empresas. Estas empresas no son ajenas al comentario general que hemos hecho antes por lo que a riesgos se refiere. Y precisamente por esa razón es de suma importancia que realicen las previsiones necesarias con el fin de ahorrarse sustos innecesarios. A menudo estas empresas se mueven en un mercado global. Este hecho es el que pone de manifiesto la necesidad de blindarse frente a cualquier circunstancia que pueda alterar los biorritmos normales de la empresa y que pueda llegar a ponerla en peligro, aunque ello sea de forma momentánea.

Hoy, en el mundo globalizado en el cual nos movemos la micro, la pequeña y la mediana empresa pueden llegar a tener, y de hecho los tiene, los mismos problemas que una gran corporación aunque las escalas sean realmente diferentes. Acuerdos de nivel de servicio, términos y condiciones del servicio o producto ofertado, compromisos respecto a periodos de garantía, acuerdos referentes a formas de cobros/pagos, y otros muchos son aspectos que deben tenerse en cuenta a la hora de competir en ese gran mercado globalizado. Así pues, y en el tema que nos ocupa de la conveniencia de disponer de asesoramiento y asistencia legal y jurídica, es absolutamente imprescindible que la micro, la pequeña y la mediana empresa se plantee la adopción de medidas de prevención (ex – ante) ante posibles situaciones de contingencia, y la adopción de medidas de transferencia ( ex – post) de eventuales responsabilidades.

Siempre que sea posible tome medidas preventivas antes que tener que tomar medidas reactivas.

(Andrew Hawker. “Twelve rules of thumb for managers)

 

Hace poco tiempo nos contactó un pequeño empresario con un problema que actualmente, y en época de crisis, en donde la picaresca parece haber resurgido, viene siendo común en las relaciones comerciales: le habían prometido un servicio que a la hora de la verdad brillaba por su ausencia.

Este empresario había sido captado por una sociedad “Y” que, a cambio de una cuota mensual, le había prometido que el nombre de su empresa aparecería mejor posicionado en Internet. Así se le ofreció un contrato de servicios por el que a lo largo de un espacio de tiempo y a cambio de un precio, su empresa iba a disfrutar de una mejor posición en Internet y, en teoría , iba a acceder a un mayor número potencial de clientes. (Es un dato contrastado el hecho de que cuando se inicia una búsqueda en Internet, quien está realmente interesado, suele quedarse con los nombres de las empresas que aparecen posicionadas en los primeros lugares. Difícilmente se alcanzará una tercera o cuarta página.)

Pese a las buenas intenciones del empresario, cuyo único objetivo era abrirse al mundo virtual y pese a contratar los servicios de una empresa especializada (así se vendía la  sociedad “Y)” , la realidad iba a ser bien distinta.

En efecto, el nombre de la empresa de nuestro cliente, tras la contratación de los servicios de la “empresa especializada”, no aparecía en las primeras páginas de respuesta sino ni más allá de la página decimo-octava, o lo que es lo mismo, en peor posicionamiento que si no se hubiese contratado ningún servicio externo.

Y es ahí cuando empiezan los problemas ¿Qué hacemos ante una situación de incumplimiento contractual? La respuesta, aunque obvia (resolver el contrato de servicios) no deja de crear en nuestro pequeño cliente gastos y molestias que hubiesen podido evitarse.

Veamos cual es la solución. Lo primero que se debe hacer, como decimos, es dar por resuelto el contrato de servicios mediante el consabido burofax comunicando la resolución unilateral del contrato por no ofrecer el servicio contratado. Acto seguido lo lógico es dejar de pagar las cuotas que mensualmente que ese proveedor ha ido  girando (solicitar incluso el retorno de las ya pagadas) y esperar que la respuesta de la empresa de servicios nos sea favorable a la resolución contractual, ya que en caso contrario nos veríamos abocados a un pleito, con los costes que dicho trámite judicial acostumbra a acarrear .

En definitiva, a fin de evitar problemas, y sobre todo gastos innecesarios, nunca estará de más el que previamente a adquirir obligaciones contractuales de cualquier índole revisemos que se nos garantice, dentro de unos márgenes razonables, el resultado que pretendemos obtener y sobre todo si dicho resultado es el deseado por nuestra empresa para obtener los frutos del negocio que pretendemos potenciar.